Éric Cantona: «El auge de la extrema derecha está relacionado con la crisis, ya pasó en 1929 con Hitler»

Empezó en el Auxerre y acabó en el Manchester United, aunque nadie se puede olvidar de su paso por el Montpellier, el Olyimpique de Marseille o el Leeds. Éric Cantona, ahora con casi 49 años, fue considerado uno de los mejores jugadores de la historia del Manchester y aunque sus seguidores le siguen recordando como a un mito futbolístico, hoy hace 20 años que se convirtió en un auténtico red devil cuando saltó del campo con una especie de patada voladora para atacar a un aficionado del Crystal Palace que, desde primera línea, no dejaba de gritarle: «¡Vuélvete a Francia con tu puta madre, bastardo!». La violencia, entonces, generó violencia.

Ahora está detrás de Canto Bros. Productions, de donde sale, el pasado mes de diciembre, el reportaje Fútbol e inmigración: 100 años de historia comúnen el que intenta demostrar cómo el fútbol se ha convertido en lugar donde se hace patente la pasión deportiva y el testimonio de los imaginarios identitarios. Cantona habla en este reportaje sobre la composición del equipo de Francia y cómo es reflejo de la pluralidad de la población del país, con personajes clave como Michel Platini, Zinedine Zidane o Raymond Kopa.

Desde Euronews, Diego Giuliani le entrevista, en un momento en el que están de candente actualidad cuestiones como la violencia en el fútbol, el auge de la extrema derecha en Europa y, por supuesto, la islamofobia generada por partidos como el Partido Popular Danés (Dansk Folkeparti) o el Frente Nacional francés, y más después del asesinato de doce trabajadores del periódico satírico parisino Charlie Hebdo, perpetrado por radicales islamistas molestos con las caricaturas de Mahoma publicadas en su portada.

Diego Giuliani: Dados los recientes y tráficos acontecimientos en Francia, no puedo evitar preguntarte sobre el ataque contra Charlie Hebdo. En primer lugar, ¿cuáles son tus sentimientos, ahora mismo?

Éric Cantona: Es chocante, muy lamentable, pero desafortundamente no es la primera vez que se ataca a la libertad de expresión. En 1998, el Teatro Saint Michel ardió tras un ataque. Dentro había gente que estaba viendo la película de Martin Scorsese ‘La última tentación de Cristo’. Los que atacaron pertenecían a un grupo integrista católico, y ocurrió en 1988, en Francia, en París. Resultaron heridas 40 personas, cuatro de ellas muy graves, y fue un acto criminal: el objetivo era quemar vivas a 50 personas.

DG: Y ahí está la cuestión: casi 30 años después, ¿no ha cambiado nada?

EC: Lo que quiero decir es que hoy, lo que acaba de ocurrir no tiene que usarse contra el Islam. El fanatismo está en todos lados, pero involucra sólo a una minoría. Hay gente que simplemente es católica, budista o musulmana. Creo que es importante es coger el punto de vista largo, histórico. Si sólo nos centramos en lo que ocurre actualmente, limitamos nuestro punto de vista a la actualidad, y es como si estas cosas no hubieran pasado antes. Es importante recalcar que todo esto ya ha ocurrido, ya ha pasado con grupos terroristas que no eran islámicos.

DG: ¿No temes que, hoy, tal y como está la situación actual, se pueda crear o hacer que haya más miedo, más tensión, más racismo?

EC: El peligro puede ser decir que todos los musulmanes son así, pero estoy convencido de que el 90% de los musulmanes están muy incómodos a día de hoy y sienten vergüenza de lo que ha ocurrido. Es importante no decir que un musulmán es “moderado” si simplemente es un ciudadano como tú o como yo. ¿Qué significa, además, ser “moderado”? ¿Significa que el Islam es una religión extremista? Esa es una provocación latente, ¿no ves? Y es muy peligroso. No debemos pintar a todo el mundo con el mismo pincel. Ese es el peligro, creo yo.

DG: ¿Tienes miedo del auge de grupos racistas y extremistas o por el auge de la extrema derecha?

ECMe parece que todo está relacionado con la crisis económica. Creo que si no hubiera habido una crisis en 1929, Hitler nunca habría obtenido tanto poder. Y, desafortunadamente, durante las crisis la gente se desespera, ya no saben a qué agarrarse y todo eso provoca el nacimiento del extremismo. Lo que es peligroso, una vez más, es aprovechar la desesperación de algunas personas para fomentar ideas locas. Esos que lo hacen, que crean y desarrollan odio por motivos políticos, por motivos de poder. Y creo que es triste y censurable.

DG: Me gustaría hablar un poco sobre inmigración. Es sobre el título de tu documental, ‘Fútbol e inmigración: 100 años de historia común. ¿Puede aún el fútbol, y me refiero no sólo a Francia, ayudar a la integración?

EC: Sí, creo que el deporte en general, y el fútbol en particular, puede hacerlo. Porque en el deporte, si eres mejor que otro, juegas. Es lo que es bonito en deporte. Lo que es lamentable, como Tigana dice al final del documental, es que en cuanto abandonas el campo, entre mánagers, o en asociaciones de fúbtol nacional, la situación ya se convierte otra vez en lo que es el resto de la sociedad: si el color de tu piel “no corresponde”, no deberías tener el lugar que te mereces. Si en el resto de la sociedad fueran modelos, si los jóvenes en las escuelas de los centros urbanos, en los colegios complicados, si sólo tienen modelos de éxito como empresarios o abogados… Pero hoy no tienen ese tipo de modelos. No existen, porque nuestra sociedad es injusta, creo.

DG: Dices, y te cito a ti mismo, «es cuando estás acorralado cuando demuestras que eres un hombre». Considerando los episodios de racismo que son cada vez más frecuentes en los estadios, ¿crees que las medidas que toman la UEFA y la FIFA son suficientes? Utilizando tu propio término… ¿están comportándose «como hombres»?

EC: Hacen lo que pueden. Ponen en marcha estrategias, y eso ya es bueno. Son los aficionados que no son verdaderos aficionados, que no son realmente amantes del fútbol. Desde que el fútbol tiene cada vez más cobertura, se utiliza para enviar otros mensajes. Siempre ha existido, y hay que luchar contra ello, y creo que la lucha sigue. Aunque quizás no suficiente, pero no puedo decir cómo luchar contra eso. Si quieres podemos pensarlo juntos.

DG: A pesar de eso, ¿todavía te gusta el fútbol? ¿Aún lo disfrutars? ¿Reconoces en él los valores de la escuela de la vida que te enseñó cómo jugar, cómo ganar y también cómo perder juntos?

EC: Los grandes jugadores siempre serán grandes jugadores. Los grandes jugadores siempre han sido grandes amantes del fútbol, no importa cuánto dinero ganen. Cuando ves a Messi jugando, cuando ves a Cristiano… son gente que se divierte en campo. Aún podemos ver cosas vbuenas en el fútbol. Luego, si hay un empresario poderoso dirigiendo el Chelsea, o está Berlusconi, que utiliza al AC Milan por motivos políticos, ocurre porque hay muchos medios cubriendo el fútbol. Por eso, lo primero que hay que tener en cuenta es a los medios y a aquellos que acusan a los jugadores de ganar demasiado.

DG: En 2010, en el culmen de la crisis económica, hiciste un llamamiento para una retirada generalizada y simultánea de dinero con el objetivo de golpear al sistema bancario. Hoy, los efectos de la crisis económica siguen parcialmente ahí, ¿sigue siendo tu respuesta igual? ¿Aquello que llamaste «una revolución silenciosa, sin sangre y sin armas»?

EC: Sólo dije cuando millones de ciudadanos franceses estaban manifestándose contra las reformas de las pensiones, que si de verdad queríamos ser respetados, deberíamos golpear al sistema, a los bancos. Obviamente no hay que ir tan lejos, pero podría ser un «arma de disuasión». Hoy, espero que esté dando lugar a una nueva solidaridad. Y si no es así, la solidaridad tiene que llegar.

DG: Una última pregunta: la leyenda Cantona también se construyó sobre tu temperamento, tus arrebatos de ira. El 25 de enero hacen exactamente 20 años de tu famosa patada a un aficionado en el partido contra el Crystal Palace. Me gustaría saber… ¿lo lamentas?

EC: ¿Qué quieres que diga? Mi vida es así. Mi vida está hecha de cosas que se han apreciado y de cosas que no. Cosas buenas, malas… ¿Qué es bueno? ¿Qué es malo? Es así. Sólo tienes que responsabilizarte y llevarlo adelante. Mi vida es así. Donde estoy hoy es el resultadp del camino que he tomado. Si no hubiera experimentado todas esas cosas en mi vida, no estaría aquí hoy. Y estoy muy contento de estar hoy aquí, en frente de ti.

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